Prepara bolillos caseros desde cero: crujientes por fuera, esponjosos por dentro y con solo 6 ingredientes. Perfectos para tortas, molletes o para acompañar un chocolate caliente.
Activa la levadura: Mezcla el agua tibia con el azúcar y espolvorea la levadura por encima. Mezcla ligeramente y deja reposar durante 10 minutos, o hasta que espume.
Prepara la masa: En un bowl grande (o en el tazón de tu batidora), mezcla la harina con la sal. Agrega la levadura activada y el aceite. Mezcla hasta formar una masa.
Amasa: Amasa durante 8–10 minutos, hasta que la masa esté suave, elástica y no se pegue a las manos. Puedes hacerlo a mano o con batidora de gancho.
Primera fermentación: Coloca la masa en un bowl ligeramente aceitado. Cubre con un paño limpio y deja reposar durante 1 hora, o hasta que doble su tamaño.
Forma los bolillos: Golpea la masa suavemente para desgasificarla y divídela en 8 porciones iguales. Bolea cada pieza y forma un óvalo alargado (como un balón pequeño de fútbol americano).
Segunda fermentación: Coloca los bolillos sobre una charola con papel encerado o ligeramente enharinada. Cúbrelos y deja reposar por 20–30 minutos.
Prepara el horno: Precalienta el horno a 218 °C (425 °F). Puedes colocar un recipiente con 3 tazas de agua en la base del horno para generar vapor (esto ayuda a obtener una corteza crujiente), o rociar agua dentro justo al meter el pan.
Hornea: Antes de hornear, haz un corte ligero en el centro o lateral de cada bolillo con una cuchilla o cuchillo afilado. Hornea durante 19–22 minutos, o hasta que estén dorados y suenen huecos al golpearlos por debajo.
Enfría: Deja enfriar los bolillos sobre una rejilla para evitar que la base se humedezca.